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22/01/2010 - 08:58

El Tratado de Lisboa: ¿expansión de los derechos lingüísticos y nacionales de las minorías?

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El Tratado de Lisboa, que modifica los tratados europeos ya existentes, fue ratificado finalmente por todos los Estados Miembros de la Unión Europea y entró en vigor el 1 de diciembre. Contiene algunas cláusulas innovadoras y, por primera vez en la ley primaria europea, se reconocen los términos "minorías" y "minorías nacionales", además de prohibir la discriminación de las lenguas y minorías nacionales.

El recién creado Intergrupo del Parlamento Europeo para las Minorías Nacionales Tradicionales, Regiones Constitucionales y Lenguas Regionales estará en posición de aprovechar el nuevo escenario creado por el Tratado de Lisboa. Y tendrá como objetivo probar hasta qué punto el Tratado tendrá un efecto real en la promoción de las lenguas regionales sin estado y las minorías nacionales.

El Intergrupo estará co-presidido, por Kinga Gál (EPP), diputada europea húngara con un sólido bagaje en el trabajo por los derechos de las minorías nacionales y lingüísticas, y por Carl Haglund (ALDE), finlandés de habla sueca. La segunda parte de la presidencia del Intergrupo estará dirigida por un diputado europeo de la Alianza Libre Europea junto con Csaba Tabajdi, del grupo socialista. La Oficina Europea de Lenguas Minoritarias (EBLUL) ejercerá de Secretariado.

En la última reunión de diciembre, el Intergrupo, siguiendo las instrucciones de la EBLUL, debatió el impacto del Tratado de Lisboa, lo que dio como resultado una declaración conjunta. El Intergrupo declaró que «espera el desarrollo e implementación de los derechos lingüísticos y de las minorías nacionales autóctonas en la UE y sus estados miembros». El grupo también diseñó un plan para los próximos cinco años según el cual trabajará formalmente con organismos internacionales y hará uso de todas las herramientas que estén a disposición del Parlamento para implementar los derechos y ayudar a acabar con la discriminación de las minorías nacionales, las naciones sin estado y sus lenguas.

El Tratado de Lisboa es innovador en cuanto a que hace referencia al «respeto a los derechos de las personas pertenecientes a minorías» (Art. 1.a) y a que la UE «debe respetar su gran diversidad cultural y lingüística» (Art.2.3). Asimismo, la Carta de los Derechos Fundamentales adjunta, y ahora vinculante, «prohíbe toda discriminación sobre cualquier base como (…) la lengua (...) la pertenencia a una minoría nacional» (Art. 21.1).

Pese a que la UE sigue sin contar con el sistema de protección necesario de las minorías nacionales y lingüísticas, el cual debe ser global y vinculante, el Tratado asienta las bases de apelación en todas las actas y la legislación procedente de la UE, pero no en las de la legislación nacional de cada estado.

Las organizaciones que trabajan por la protección de las minorías investigarán por su cuenta cómo afecta Lisboa a sus derechos. Hasta el momento existen opiniones variadas, los más críticos destacan que el Tratado contiene un fuerte mensaje a favor de las minorías, pero decepciona por su débil relevancia política. Además, los desarrollos en la protección de las minorías nacionales sólo confirman una creciente realidad legal, y que Lisboa no añade ningún instrumento político específico ni aclaración que ayude a poner en práctica los principios a favor de las minorías. Pese a que Lisboa apunta un impacto positivo en los derechos en general, lo hace sin crear una protección global.

Es esa protección global de las minorías nacionales, naciones sin estado y sus lenguas la que deben seguir trabajando las ONG, organismos internacionales y el Intergrupo del Parlamento Europeo.


Davyth Hicks
Redactor jefe de Eurolang, agencia para las lenguas minoritarias