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18/12/2009 - 10:27

Cuidadores y cuidadoras inmigrantes

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La lengua vasca da a menudo la impresión de una vieja chalupa: mientras los remeros se afanan en arreglar una vía de agua en el bote, una nueva grieta aparece entre sus viejas tablas.

Durante los últimos años se está produciendo un nuevo fenómeno en los puntos más vascófonos de nuestra geografía, fenómeno que, en mi opinión, ha sido poco analizado hasta ahora. Seguramente, por tratarse de un asunto un tanto anguloso, pero que intentaré explicar lo mejor posible.

De un tiempo a esta parte, las familias contratan principalmente inmigrantes para cuidar de nuestros mayores, personas sudamericanas en su mayoría, que se expresan por lo general en castellano. Se trata de un fenómeno tan extendido que ha provocado cambios importantes no solamente en nuestro paisaje lingüístico, sino también en ámbitos íntimos que desde siempre han funcionado en euskera.

Muchas personas mayores que han vivido prácticamente sólo en euskera, durante los últimos años de su vida pasan a vivir en castellano una gran parte del día, incluso aunque conozcan el castellano a duras penas. Este fenómeno incide también en las familias, que ven introducirse así al castellano, en un ámbito que hasta ahora ha funcionado únicamente en euskera. En seguida, la relación entre padres y madres, hijos e hijas o nietos y nietas ha pasado a ser, en gran medida, en castellano.

Su influencia en el uso de la lengua en la calle también ha sido rápida. Así, en municipios netamente vascoparlantes, ámbitos exclusivos del euskera hasta la fecha, las cuadrillas de personas mayores, los bares donde se reúnen, y en general, la vida de calles, barrios y pueblos han alterado sus códigos lingüísticos.

Como ya he indicado, se trata de un tema anguloso que, desde luego, ha de ser analizado con mucha atención y respeto. En él concurren muchos factores: las necesidades vitales de las personas inmigrantes y los problemas específicos a que deben hacer frente; la naturaleza de la demografía vasca; la bonanza económica de los últimos años, que ha llevado a las personas autóctonas a rechazar este tipo de trabajos, etc. Sin olvidar que nuestros ancianos y ancianas agradecen sobremanera la particular dulzura que muestran muchos de estos trabajadores llegados de fuera en el trato a las personas mayores.

Sea como fuere, la cuestión está planteada. En la comunidad vasco-hablante se está produciendo un nuevo e impactante fenómeno, que incide en el uso de la lengua en un punto crítico, en el ámbito de mayor afectividad, privacidad e intimidad, y es un fenómeno que debiéramos analizar quienes trabajamos en la normalización lingüística.


Malores Etxeberria
Técnica de euskera del Ayuntamiento de Hernani