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17/04/2008 - 12:37

La palabra digital inicial

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Veamos un suceso de la época predigital. Es la «conversación» entre dos muchachas que bailaban juntas, cuando dos muchachos llegaron a pedirles baile. Obvia decir que los protagonistas y su entorno eran vascoparlantes, bilingües (con predominio del euskera!), para decirlo con más exactitud:

-¿Bailamos pues?

-¡No!

-¡Oh, qué lastimantzia!

Una verdadera lástima, al menos para los muchachos, aunque las cosas no siempre ocurrirían así. A veces, vete a saber por qué, alguna chica respondería «sí» y... años más tarde dirían en euskera «esque gu hola ezautu giñan, castellanoz, eta bakizu, ohitura hoi hartu genun eta oain e holaxe ittedeu...» (nosotros nos conocimos así, en castellano, y ya sabes, desde entonces tenemos esa costumbre y ahora seguimos igual...).

Hace ya tiempo que quedaron atrás para mí los asuntos relacionados con el baile. Ahora, me dedico con más frecuencia, entre otras cosas, a la «navegación digital», en la que, mira tú por dónde, las cosas ocurren de manera similar: antes de que yo diga nada, son las páginas web las que me hablan cuando las visito; unas veces ofreciéndome la opción lingüística, otras veces hablándome en euskera y otras en castellano («¡Oh, qué lastimantzia!»).

Dejo a un lado las páginas monolingües (¿no normales?) (Diario Vasco, Noticias de Gipuzkoa, ADEGI, Fnac, MediaMarkt, PP ...) que no me dan la opción de ser visitadas en euskera. Entre las páginas que sí lo hacen, compruebo que hay posibilidades muy diversas de bailar con las dos lenguas («¿Bailamos pues?»).

En un primer grupo, podemos encuadrar las páginas web que, ofreciendo la opción de lengua, dan prioridad al castellano y abren siempre la página (su palabra inicial) en castellano. Es el usuario quien, de quererlo, puede cambiar de lengua (Ayuntamiento de Donostia, Ayuntamiento de Lasarte-Oria, Erreala, Policlínica, Eroski, CCOO, UGT, PSE, Ezker Batua ...).

En un segundo grupo, cabe catalogar a las webs que obligan a una opción lingüística en su acceso. En un primer subgrupo, estarían las que siempre fuerzan tal operación (Eitb, Bruesa, Euskotren, Ertzaintza, EUDEL ...), y en un segundo subgrupo las que, ofreciendo lo mismo en la primera visita, realizan una opción automatizada (por medio de cookies) para las siguientes visitas, en base a la lengua utilizada en la última visita (Kutxa, Caja Laboral, Gobierno Vasco, UPV/EHU, Euskaltel, Ayuntamiento de Irun, Osakidetza, EAJ/PNV, Eusko Ikaskuntza ...).

En un tercer grupo, estarían las webs que abren siempre la página en euskera y es el usuario quien, si lo desea, puede cambiar de lengua (Diputación Foral de Gipuzkoa, ayuntamientos de Azpeitia, Tolosa, Eibar y Arrasate , ELA, EA, Aralar ...).

La opción del primer grupo podría denominarse no normalizadora (discriminación negativa); la del segundo, normalizada: y la del tercero, normalizadora (discriminación positiva). Las tres ofrecen la posibilidad de elegir una lengua u otra, pero las opciones son muy diferentes.

¿Sabían, por ejemplo, que la web de la Diputación de Gipuzkoa recibe diariamente 3.000-5.000 visitas (100.000 al mes) y que a todas las recibe en euskera?

La palabra inicial y la siguiente no son indiferentes, ni tienen por qué ser en la misma lengua, pero pueden serlo; así lo parece, ¿no? ¿En qué proporción cambiarán de lengua los bilingües si se les dirige la palabra inicial en euskera? ¿Y si se les dirige en castellano? «Es que...».


Iñaki Arruti
Técnico de euskera en el Ayuntamiento de Lasarte-Oria.