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Datos sobre el inglés

Recientemente se han hecho públicos los datos obtenidos por el Baròmetre, la encuesta más completa que se ha realizado en los Países Catalanes -y una de las más completas del mundo- sobre el consumo cultural entre la población de las islas Baleares, el País Valenciano y Cataluña. Cuarenta mil encuestas distribuidas por todo el país, con un margen de error mínimo, avalan estas cifras.
En los medios de comunicación se han comentado muchas y diversas, especialmente sobre los hábitos de consumo cultural de los jóvenes, sobre el ranking de medios de comunicación y sobre otros datos de interés para una mayoría de la población. Entre estos hay uno que desde mi punto de vista es especialmente relevante, que no ha captado en absoluto el interés por parte de la comunicación pública. El dato es el siguiente: en los Países Catalanes hay aproximadamente un millón de personas que puedan hablar más o menos fluidamente en inglés.
Un millón de angloparlantes en una comunidad de aproximadamente doce millones de hablantes supone un porcentaje muy bajo de conocimiento de la lengua de intercomunicación a nivel internacional. Una lengua franca conocida sólo por 1/12 de la población de los Países Catalanes no se encuentra, ni mucho menos, asumida por nuestra sociedad. Nos podríamos consolar pensando que, pongamos por caso, los españoles aún son menos políglotas que nosotros. O que el grado de conocimiento del inglés en las Castillas aún es menor, proporcionalmente, al de nuestro país (de nuestros países). Francamente, sería un consuelo estúpido.
Si queremos ser los avanzados en el turismo, avanzados en las nuevas tecnologías de la comunicación, ponernos al día en investigación, situar nuestras universidades a un nivel aceptable, no podemos continuar dando la espalda al conocimiento del inglés, insisto, la lengua de comunicación internacional. Un millón sobre doce millones es una miseria, pero seis millones sobre doce tampoco sería una cifra como para ir tirando cohetes.
Nuestro sistema educativo se debe adaptar rápidamente a las nuevas necesidades, como el conocimiento de la lengua inglesa, y entre todos debemos ser capaces de dar salida a los nuevos retos.
Si no lo conseguimos, seremos tan provincianos, tan pueblerinos, tan de campanario como nuestros vecinos. Sería una lástima.
Bernat Joan i Marí
Experto en sociolingüística y diputado en el Parlamento Europeo
