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Carril prioritario para el carné de conducir

¿Por qué, cumplidos más de 30 años desde que el euskera es oficial en la CAPV, todos los jóvenes guipuzcoanos obtienen su carné de conducir en castellano?

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¿Porque quieren? ¿Cuántos?
¿Porque no son capaces de hacerlo en euskera? ¿Cuántos?
¿Porque no es posible sacárselo en euskera? ¿Cuántos?

Medir la voluntad es complicado. No tengo datos. Tampoco es fácil medir la capacidad, pero podríamos intentar hacer un pequeño acercamiento: la página web de Eustat establece que en Gipuzkoa alrededor del 70% de los alumnos de la ESO estudian en el modelo D, y el 25% restante en el modelo B. Talvez no sea demasiado aventurado afirmar que, como continuación a los hábitos lingüísticos adquiridos en la escuela, la gran mayoría de ellos está capacitado, e incluso les resultaría más fácil y cómodo realizar en euskera la formación necesaria para obtener su carné de conducir. Tal vez.

Podríamos también hablar de conveniencia, cuestión aún más resbaladiza. Sea como fuere, y sin necesidad de ser expertos en planificación lingüística, deberíamos convenir en que, a la hora de definir lo que conviene a la promoción del uso del euskera, para el desarrollo lingüístico de la mayoría de los jóvenes guipuzcoanos sería bastante coherente, e incluso interesante, que además de recibir toda su formación escolar obligatoria en euskera, pudieran llevar a cabo en dicha lengua esa actividad extraescolar práctica, atractiva y que exige un gran desembolso económico: obtener el carné de conducir. Es evidente, para quien quiera verlo.

Podríamos cuantificar la imposibilidad, cosa tampoco fácil. Acabo de decir que todos los jóvenes guipuzcoanos obtienen su carné de conducir en castellano, pero seguro que eso tampoco es del todo cierto. Alguien se lo sacaría en euskera en el pasado, pues existía tal derecho; y también habrá quien se lo saque ahora, pues sigue siendo un derecho.

Yo obtuve mi permiso en castellano, hace unos veinticinco años, y mi sobrino se lo ha sacado ahora, también en castellano (pagando alrededor de 2.000 euros). Ambos hemos tenido el derecho de sacárnoslo en euskera pero, a pesar de ello, ni yo hace veinticinco años, ni mi sobrino hace cinco meses, hemos tenido la posibilidad normalizada de hacerlo.

En una época en que la opción de los modelos educativos no está de moda, considero que la implantación del modelo D en las autoescuelas es, al menos, legalmente necesaria y lingüísticamente prioritaria. ¿Pero cómo?

Una opción es dejarlo en manos del Estado español. Es la opción más natural, pues del Estado es la competencia, pero, a la vista de su práctica durante los últimos 30 años, la que menos probabilidades de desarrollo tiene.

Si se me permite la broma, en el Día Europeo de las Lenguas, por ejemplo, el Estado podría hacer una declaración que venga a confirmar la política lingüística eficaz, firme y, sobre todo, proactiva que lleva a cabo su administración en la CAPV. En consecuencia, en riguroso cumplimiento de la legalidad vigente, podría proponer medidas para que se pudieran hacer los exámenes también en euskera, (y, dentro de la misma propuesta de adecuación de perfiles lingüísticos, revisar las fechas de preceptividad de los examinadores bilingües), fomentar la elaboración de material didáctico, y ayudar a las autoescuelas en el proceso de cambio.

Una segunda opción sería crear en Gipuzkoa una plataforma en favor de la obtención del carné de conducir en euskera. Ésa también es una posibilidad.

Una tercera alternativa sería que las autoescuelas guipuzcoanas, los ayuntamientos, la Diputación y la Viceconsejería de Política Lingüística se sumen a la vía iniciada por la Mancomunidad de Debagoiena y todos juntos hagan de esa vía muerta un carril prioritario.

No es lo más natural, pero...


Iñaki Arruti
Técnico de euskera en el Ayuntamiento de Lasarte-Oria