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Hemen zaude:   ¿Por fin el catalán en los cines?

Albisteak

« Itzuli albisteetara    

2010-07-01 / 13:06

¿Por fin el catalán en los cines?

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En mayo, los 1,9 millones de espectadores de los cines de Cataluña fueron recibidos con un anuncio de 22 segundos después de los tráileres en el que se mostraba una sala de cine vacía y una dramática noticia comunicada por una voz en off: «Si la ley del cine se aprueba tal y como está redactada actualmente, no podrás ver algunas de las películas que te acabamos de presentar».

Se trata de otro capítulo en el historial de esfuerzos que está realizando el gremio de propietarios de cines catalanes (Gremi d'Empresaris de Cinemes de Catalunya) para retirar los artículos relativos al idioma de la ley de cine que se encuentra actualmente en el Parlamento de Cataluña.

El 1 de febrero, 74 salas de toda Cataluña celebraron un paro patronal de un día por el mismo motivo. (Más información en la página web www.lavanguardia.es). Por el futuro de los cines, el catalán y el trabajo, sí; cuotas y paro, no era el dramático llamamiento.

El gremio afirma que si se cumple la ley, la cantidad de espectadores disminuirá, en el peor de los casos en un 80%, de 20 millones a sólo 4 millones al año.

Y uno se pregunta: ¿qué tiene la ley para producirles un miedo tan atroz?

Tal vez los lectores piensen que se doblan pocas películas al catalán. No es del todo cierto debido a la gran cantidad de doblaje y subtitulación que aparece en televisión. Existe una lista de las 8.303 películas subtituladas por el Servei Català del Doblatge, de la televisión autonómica catalana.

Sin embargo, en las salas de cine la oferta y el consumo de películas dobladas o subtituladas en catalán son muy reducidos: hay datos estadísticos del período 1998-2001 y de 2006. ¡La cifra nunca ha alcanzado el 4%!

Entonces, ¿por qué hay tan poca presencia del catalán en los cines? La explicación se encuentra en un informe reciente. En 1941 Franco decretó que todas las películas extranjeras debían ser dobladas, imitando una legislación parecida de su colega fascista Benito Mussolini. Eso permitía aplicar una estricta censura. Pese a que el decreto fue revocado en 1947, el daño ya estaba hecho: el mercado local estaba absolutamente acostumbrado a este nuevo formato, y desde entonces la industria no ha hecho mucho por cambiar las cosas por iniciativa propia.

Los intentos oficiales de los años ochenta y noventa de fomentar el doblaje y la subtitulación en los cines (consistentes en una cobertura total de los costes, además de publicidad) lograron muy pocos avances: la industria, y sobre todo las distribuidoras de Hollywood, les daban largas. En 1998 el Decret 237/1998 de mesures de foment de l'oferta doblada i subtitulada en llengua catalana (que no contenía sanciones por su incumplimiento) del gobierno catalán estableció una cuota del 25% de películas subtituladas o dobladas en catalán (más información en www.eldebat.cat y Padrós). El decreto fue revocado al cabo de varios años tras un "acuerdo" con las distribuidoras, que nunca se cumplió, de ir aumentando gradualmente la proporción de películas exhibidas en catalán.

¿Por qué hay tanto alboroto ahora? Echemos un vistazo rápido a la fuente de la controversia actual.

La ley del cine contiene un artículo sobre el idioma: el artículo 18. Básicamente establece que «cuando se estrene en Cataluña una obra cinematográfica doblada o subtitulada con más de una copia, las empresas distribuidoras tienen la obligación de distribuir el 50% de todas las copias analógicas en catalán (...) Las empresas distribuidoras y exhibidoras deben garantizar un equilibrio lingüístico en la distribución y exhibición de cine atendiendo a criterios de población, territorio y presencia en pantalla (...) También deben garantizar el equilibrio entre catalán y castellano en la publicidad que se haga de las películas afectadas por este artículo». Las películas hechas en Europa (incluidas las de Cataluña y España) están exentas de estas condiciones cuando se distribuyan menos de 16 copias en Cataluña.

El texto que se presentará en el Plenario para su aprobación fue publicado el 17 de mayo de 2010.

La justificación del artículo, que incluirá un período transitorio de cinco años para su plena implementación, se establece en el preámbulo: «el cine exhibido en lengua catalana no garantiza de manera efectiva el derecho de los ciudadanos de Cataluña a escoger verlo en la lengua propia del país».

La oposición al artículo procede de aquellos que formulan apasionados llamamientos contra la "imposición" de lenguas, y a favor de la "libertad" y de las desenfrenadas fuerzas del mercado. Sin embargo, que yo sepa ninguno tiene nada que decir sobre la gran cantidad de normas que incluso hoy en día hacen que el uso del castellano sea obligatorio. De hecho, son más de 500. Aquí encontraréis una lista completa: www.plataforma-llengua.cat.

Cabe esperar que, una vez el Parlament haya legislado, el gremio proporcionará otros datos que aparentemente demuestren que sus terribles premoniciones son en gran medida infundadas, y que los efectos de la Ley resultarán beneficiosos para todos. Entre otras cosas, puede romper la falsa relación entre la clase alta, las casas de lujo, las estrellas de cine sexy y la imagen de riqueza y poder visible en (¡muchas!) películas de Hollywood, con la lengua en la que llegan al público general: el castellano. La primera vez que Paul Newman habló en catalán en el cine la gente se echo a reír (The Verdict, 1982) y les asombró la velocidad a la que JR había aprendido catalán (en Dallas; ¡La televisión española suspendió la serie antes del verano de 1983, y la televisión catalana la mantuvo hasta otoño!).

También cabe esperar que habrá un mayor aumento de la presencia de películas subtituladas, como en prácticamente el resto de Europa (a excepción de los países más grandes).


Miquel Strubell
Profesor de los Estudios de Lenguas y Culturas de la Universitat Oberta de Catalunya