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Academia Francesa y Euskaltzaindia: dos perspectivas diferentes

Al hilo de la modificación de la Constitución francesa en 2008, tanto la Academia Francesa como Euskaltzaindia han presentado su propia declaración. La comparación de ambos textos puede ser interesante para poner de manifiesto, al menos parcialmente, la ideología de ambas instituciones en materia lingüística.
El 23 de julio de 2008, a propuesta de la Asamblea Nacional y con dictamen favorable del Gobierno, las dos cámaras del Congreso francés (sesión conjunta de Parlamento y Senado) votaron la siguiente enmienda al artículo 75 de la Constitución: «Las lenguas regionales son parte del patrimonio de Francia». Era la primera vez que la Constitución francesa mencionaba las lenguas regionales.
Antes de llegar a esa enmienda 75.1, surgió un encendido debate entre los políticos, en el que terció la Academia Francesa. Con la clara intención de influir sobre la opinión de diputados y senadores, el 12 de junio de 2008 aprobó, por unanimidad, una declaración cuyos argumentos principales en contra de la citada enmienda eran los siguientes. En primer lugar, afirmaba que las consecuencias de la enmienda constituyen un perjuicio para la identidad nacional. No cabe duda de que las lenguas regionales son parte del patrimonio cultural y social de Francia, pero ¿a qué viene esa repentina mención en la Constitución? «La ley no describe, obliga, especialmente la Constitución», decía la Academia. Además, en aquella época los diputados deseaban introducir la enmienda en el artículo uno, en consecuencia, por delante del segundo artículo en el que se mencionaba el francés. La Academia afirmaba que ubicar en ese lugar a las lenguas regionales «supone negar la propia República, confundir el principio constitutivo de la nación con un objetivo político». Declaraba que las consecuencias del texto de la Asamblea Nacional eran graves. Fundamentalmente, ponía en entredicho el enfoque unitario de la Administración y la Justicia. En consecuencia, los buenos propósitos de dicho texto no tenían cabida en la Constitución y la Academia pidió su retirada.
Euskaltzaindia, por su parte, respondió con la declaración Frantses Akademiak 2008/06/12an egindako adierazpena dela-eta (Acerca de la declaración realizada por la Academia Francesa el 12/06/2008, en Euskera, LIII, 2008, 1: 135-136) aprobada por unanimidad, señalando que la «Academia Francesa ha pedido expresamente la retirada definitiva de esta propuesta». La enmienda constitucional estaba aún en fase de debate.
La Academia Francesa, fundada por el cardenal Richelieu en 1635, es una de las instituciones más antiguas del país, en cuya presentación reza que «el fin de la Academia Francesa es doble: proteger la lengua francesa y llevar a cabo labores de mecenazgo». Podríamos pensar que la declaración del 12 de junio se enmarca, en opinión de la Academia, dentro de ese primer objetivo.
Sin embargo, ¿qué cabe pensar de sus afirmaciones? Que debe haber una jerarquía entre las lenguas de Francia. El francés debe estar por encima de cualquier otra lengua hablada en el país, porque es la lengua ligada a la identidad nacional francesa, mientras que las otras lenguas no lo están. En esa declaración subyace el viejo principio de «un estado, una lengua» de la Revolución Francesa, y por ende, una identidad, una nacionalidad. Las demás lenguas de Francia, si bien son reconocidas, son marginales, de segunda clase; son lenguas que no pueden lograr el estatus jurídico del que goza el francés, pues el francés es la lengua de la República (artículo segundo de la Constitución). Por el contrario, el argumento de que socava la concepción unitaria de la Administración y la Justicia, no es tan claro como los demás, ya que las otras lenguas no marginarían al francés en ambas esferas públicas. En opinión de la Academia, existiría incompatibilidad entre las lenguas regionales y el francés, una cierta jerarquía lingüística ligada a la noción de Estado.
Euskaltzaindia, por su parte, al subrayar en su declaración que «el euskera es la lengua de los vascos, aunque no sea su única lengua», desea mostrar su adhesión al plurilingüismo y declara que «los vascos son conscientes de cuán necesario y beneficioso es el plurilingüismo», cosa sobre la que, se sobreentiende, nada saben los académicos franceses. En lugar de una jerarquía natural entre las lenguas, parece que la academia vasca, al señalar la situación de las otras lenguas «confrontadas a condiciones incomparablemente más desfavorables», quiere poner de manifiesto disparidad en la situación y status de las distintas lenguas. Euskaltzaindia exige «de manera apremiante que la lengua vasca reciba en Francia el pleno reconocimiento jurídico que le es debido». Dicha petición se enmarca dentro de otra ideología lingüística, ya que da a entender que las lenguas de Francia deberían disfrutar de un idéntico estatuto jurídico, o al menos equilibrado, algo que la Academia Francesa no admite. En términos generales, Euskaltzaindia se muestra favorable al plurilingüismo y a la igualdad jurídica entre las lenguas.
La academia vasca, Euskaltzaindia, es una institución más joven, fue fundada en 1919. «Lleva a cabo investigaciones en torno al euskera, con la finalidad de protegerlo, y dicta las normas de uso del euskera», dice en su presentación. La declaración del 27 de junio de 2008 se enmarca dentro de ese segundo objetivo.
Jean-Baptiste Battittu Coyos
Lingüista
