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Hemen zaude:   «Arreglos razonables» y lengua francesa en Québec

Albisteak

« Itzuli albisteetara    

2008-01-07 / 08:03

«Arreglos razonables» y lengua francesa en Québec

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En la sociedad contemporánea, marcada por importantes olas migratorias, la integración de los inmigrantes en una lengua y una sociedad minoritarias puede ser fundamental para la supervivencia de dicha cultura minoritaria. En lo que a este tema respecta, Québec se encuentra en una situación completamente particular. En comparación con los países del sur, goza de una situación económica privilegiada. Por otra parte, sufre las consecuencias de los productos en lengua extranjera que llegan a través de su vecino del sur, Estados Unidos. Este hecho fragiliza aún más su precaria situación de nación francófona minoritaria en Canadá. Ante esta situación, el gobierno de Québec ha puesto en marcha una Comisión de consulta sobre las prácticas de arreglo relacionadas con las diferencias culturales. El objetivo de esta iniciativa es estimular entre los ciudadanos el debate sobre la integración de los inmigrantes en la sociedad quebequesa y francófona.

A lo largo del año 2007, esta comisión dirigida por el sociólogo Gérard Bouchard y el filósofo Charles Taylor ha visitado 17 ciudades en 16 regiones de Québec. En cada una de las ciudades, se ha invitado a los ciudadanos a que se expresen en foros públicos. Se han examinado todas las facetas del modelo quebequés de integración socio-cultural: la interculturalidad, la inmigración, el lugar que ocupa la religión en la esfera pública, la identidad quebequesa…

Las consultas públicas serán útiles para realizar un esbozo de las prácticas de "arreglo razonable" de los inmigrantes en Québec. Provistos de toda esa información, ambos copresidentes deberán formular recomendaciones con el objetivo de armonizar dichos arreglos con los valores pluralistas, democráticos e igualitarios de la sociedad quebequesa. El informe de Bouchard y de Taylor deberá ser presentado de aquí a la primavera del 2008, y el primer ministro quebequés Jean Charest ha prometido que esas recomendaciones se debatirán en la Asamblea nacional (parlamento provincial de Québec).

Lo que entendemos por «arreglo razonable» es una obligación hecha al Estado, a las empresas o a las organizaciones, con el fin de que se respeten los derechos y las libertades de ciertas personas. Se trata de un concepto jurídico derivado del derecho a la igualdad que garantizan las cartas canadiense y quebequesa de derechos y libertades. La obligación concierne a cualquier motivo de discriminación mencionado en las cartas (raza, color, sexo, embarazo, orientación sexual, estado civil, edad, religión, convicciones políticas, lengua, origen étnico o nacional, condición social, minusvalía).

A nuestro parecer, hay un punto que merece una atención especial debido a su importancia sociolingüística. Se trata de la llamada de atención lanzada por «Impératif français», un organismo cultural de investigación y comunicación dedicado a la defensa y a la promoción de la lengua y la cultura de expresión francesas. «Impératif français» cree que la inseguridad que sienten los quebequeses con respecto al francés constituye un obstáculo mayor que las relaciones interétnicas armoniosas.

Hace medio siglo, Québec representaba un tercio de la población de Canadá. Hoy, constituye menos de un cuarto. Si hace algún tiempo Québec podía sentirse en relativa seguridad con una tasa de natalidad excepcional y poblaciones francófonas en Nueva Inglaterra, Manitoba y Ontario -que son zonas intermedias-, debe adaptarse a las circunstancias con una tasa de natalidad insuficiente como para asegurar el relevo generacional.

Los datos estadísticos proporcionados por «Impératif français» son inquietantes. En Canadá, entre los años 1951 y 2001, la proporción de canadienses cuya lengua materna es el francés ha pasado del 29% al 23%. En el mismo periodo, fuera de Québec, la proporción de canadienses cuya lengua materna es el francés ha disminuido del 7,3% del año 1951 al 4,4% del 2001. En Québec, la proporción de francófonos cuya lengua materna es el francés también ha disminuido un poco: ha pasado del 82,5% en el año 1951 al 81,4% en 2001, una disminución de cerca del 1%.

En lo que respecta a la primera lengua de uso hablada en casa, la situación no sigue siendo buena para el francés.

En Canadá, entre los años 1971 y 2001, la proporción de canadienses -incluido Québec- que casi siempre hablan francés en casa ha pasado del 25,7% en 1971 al 22% en 2001. En el mismo periodo, en Québec, esta proporción ha mejorado, y ha pasado del 80,8% al 83,1%. Fuera de Québec, entre 1971 y 2001, el porcentaje de canadienses cuya principal lengua de uso en casa es el francés ha pasado del 4,3% en 1971 al 2,7%. En Canadá -incluido Québec-, el inglés como lengua de uso obtiene ganancias excepcionales de 2.489.642, es decir, más del tercio de la población francófona. Por el contrario, el francés ha sufrido una perdida de 250.919 hablantes.

A pesar de los inmensos progresos realizados en el capítulo de las transferencias lingüísticas hacia el francés tras la adopción de la Ley 101, no son menos del 54% los alófonos que aún operan transferencias lingüísticas hacia el inglés, mientras que para reconducir las proporciones actuales de las poblaciones francófonas y anglófonas sólo un 8,3% de las transferencias lingüísticas deberían hacerse hacia el inglés.

De hecho, según «Impératif français», más que a las políticas lingüísticas, gran parte de las ganancias del francés puede deberse a un cambio en la selección de inmigrantes. Desde los años 70, Québec acoge mayoritariamente a ciudadanos de países que antaño estuvieron bajo influencia francesa (Haití, Indochina, Magreb, Líbano, África francófona, etc.), con más tendencia hacia el francés que hacia el inglés. Según los datos recogidos, la mayoría de las sustituciones de la lengua de origen por el francés, se habría realizado antes de la llegada a Québec.

«Impératif français» ha observado un elevado aumento de los estudiantes alófonos de escuelas francesas que eligen realizar la educación secundaria en inglés (27,1% en 1990, casi un 50% en la actualidad). Por el contrario, parece que los alófonos que han cursado la educación secundaria en inglés no sienten, con tanta diligencia, la necesidad de aprender francés antes de incorporarse al mercado laborar. De hecho, estos alófonos eligen, de manera constante y casi en su totalidad, la educación secundaria en inglés: un 97,3% en 1990 y un 99,5% en 2003.

Como consecuencia de este fenómeno, se ha anglicanizado el mercado laboral. Los estudiantes aprenden la terminología de su dominio en inglés, y conservan esa costumbre una vez acabados los estudios. Es un círculo vicioso. Frecuentan el colegio anglófono porque creen que necesitan el inglés, y, de este modo, perpetúan su utilización en el trabajo.

Recientemente, una empresa demoscópica que estudia el avance del bilingüismo en Canadá, ha clasificado a los francófonos y a los anglófonos en función de la lengua que utilizan en casa, y no en función de su lengua materna. En 2001, fuera de Québec había unas 400.000 personas cuya lengua materna era el francés y que utilizaban el inglés en casa. Los encuestadores contabilizaron a todos estos francófonos anglicanizados y a otros tantos anglófonos bilingües. Por consiguiente, la creciente asimilación de las minorías francófonas se transforma en un acceso de bilingüismo entre la mayoría lingüística de Canadá.

Entre 1971 y 2001, los monolingües franceses han pasado del 18% al 13% de la población canadiense, Québec incluido. Por el contrario, los monolingües ingleses se han mantenido perfectamente en el 67% de la población. Cada cinco años, en Canadá hay un millón de monolingües ingleses más. En consecuencia, el avance del bilingüismo no ha hecho más que compensar la caída del monolingüismo francés, de manera que el porcentaje de la población canadiense que se considera capaz de hablar francés no ha aumentado de ningún modo (en 2001 sigue en el 31%, al igual que en 1971). Al mismo tiempo, el conocimiento del inglés en Canadá ha pasado del 79,3% al 86% de la población.

En conclusión, según «Impératif français», es necesario que la llegada de nuevos inmigrantes no modifique en ningún caso las proporciones entre las poblaciones mayoritaria francófona (92%) y minoritaria anglófona (8%). Si la llegada de estas personas tiene como consecuencia el aumento de las filas de la población minoritaria anglófona en detrimento de la mayoría francófona, la mayoría no sentirá la seguridad necesaria para acoger a los recién llegados. En el contexto de retroceso de la tasa de natalidad de los francófonos y de aumento de la inmigración, el progreso del inglés y la debilitación del francés son la principal fuente potencial de enfrentamientos interétnicos y de crisis en Québec. La trama de fondo de los «arreglos razonables» sigue siendo la cuestión lingüística y, por consiguiente, la cuestión de la perennidad de una nación francófona en Norteamérica.

Referencias:
www.accomodements.qc.ca
www.imperatif-francais.org


Robert Scarcia
Periodista